Adiós a Santiago

Hoy se nos ha ido Santiago y se merece una despedida por todo lo alto ya que llevaba con nosotras desde los inicios. Era gruñón, glotón pero se dejaba querer y daba mucho cariño. Le encantaban las fiestas de todo tipo ya serían las de disfraces, Navidades…dispuesto a ayudar en todos los talleres y siempre dispuesto a jugar al bingo para ganar como premio la elección de una comida o plato preferido: patatas fritas con huevo frito, chocolate a la taza, arroz con leche…

Tengo tantas fotos de él que me ha costado elegirlas: luchando con Nayara, jugando en la nieve con Laura, disfrazado, comiendo las Migas de Romanos…. Era un niño grande, me acuerdo cuando le llamaba al despacho cuando hacía alguna de las suyas y entraba como cuando te van a dar un suspenso!!! (me tenía que contener la risa).

Estaba pasando últimamente por una mala racha de ingresos pues no conseguía ponerse bien del todo. Lo pasaron a la UCI y quise ir a verlo pues intuía que ya no iba a volver. Fue una tarde extraña pues subí a Calatayud con Nayara para las fotos de la Comunión, teníamos hora a las 16:00 y fuimos con la cabrita también en el coche, pues quería hacerse fotos con ella!!!!! menos mal que tuve ayuda…y llevaba en mente que tenía que ir a ver a Santiago pero la hora de visita en la UCI es de 18 a 19:00. LLegué a las 18:40 con cabra incluida al parking del hospital, las dejé allí en el coche y estuve con él 15 minutos.

Cuando entré estaba sentado, intentaba contener las lágrimas y no me miraba a los ojos….Le dí muchos besos y le cogí de la mano y le pregunté: ¿Tienes miedo Santiago?, me dijo que no. Intenté transmitirle serenidad y le dije que estuviese tranquilo, nada más. Me dijo: Llévame a morir a la residencia con vosotras, díselo a los médicos. Le dije: ¿quieres que se lo diga?. Y me miró con esos ojos de que tuviese piedad por él que llamé a los que había en la UCI y delante de ellos les dije: Señores, queremos pediros una cosa pues Santiago no quiere morir aquí, quiere morir en la residencia con nosotras.

La cara de ellos fue un poema, entendieron la petición y le preguntaron dónde estaba la residencia, cómo era….todos sabíamos que no lo iban a mandar pero…. Una vez ya me hizo prometerle que le dejase morir aquí pero a veces no se pueden cumplir las promesas aunque uno quiera. Perdóname Santiago pues si hubiese dependido de mí sabes que hubiese sido así, lo que si voy a cumplir es la promesa de cuidarte al gato, que como no tiene nombre, pues nunca le puso uno, será Santiagín el gato.

Las chicas han dicho de tí: de algunas te despediste al salir con la ambulancia pues ya presentías el desenlace, el niño grande que teníamos y que cuidaba mucho de los animales, activo, colaborador, glotón, cariñoso y un pitufo gruñón, aunque tuviese su genio y lo glotón pero era muy buena persona, generoso, colaborador, super alegre, juerguista y nos daba caramelos como muestra de afecto, amante de los animales….

Descansa en paz, para mí siempre serás mi Pitufo Gruñón.

 

 

 

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